Porque creo que no es tan bueno que ciertos sentimientos duren toda la vida, y que, encima, tengan la capacidad de dolernos de vez en cuando, pensando en todo lo que nos faltó, y todo lo que no pudimos, o no nos dejaron dar. Pero ya no te pienso con tristeza, e intento que con melancolía tampoco. Te pienso con otro tipo de recuerdos y con porciones de realidad en la cabeza. Esa es mi salvación.

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